Han pasado más de dos años desde que empecé a utilizar este lugar como confesionario y es bonito reconocerse en las letras que en tan
distintos momentos compartí.
Me he repasado de la A a la Z todo lo plasmado volviendo a reir, a pensar, a soñar…Porque la vida es un ciclo y cada vez tengo más claro
que hay momentos de la vida que se repiten y personas que se parecen muchísimo y se comportan muy parecido a otras que antes conocí…
Y tras hacer esto, el balance que extraigo, porque siempre es necesario darle una vuelta a las retrospecciones, es que me doy cuenta que en mi afán de primar cierta faceta de la vida por encima de las otras no he sido justo.
Porque si en mis escritos me basase, hay más miserias que alegrías, pero es que siempre fue más fácil escribir desde el sufrimiento que desde la felicidad, y más siendo de personalidad melancólica con cierta devoción por la autoflagelación (que poco a poco intento corregir…la medicina es ser consciente de mis errores pero también de mis aciertos, valorarme más porque me lo merezco).
Si una vez más la ceguera se apoderase de mí, el resumen diría que soy dos años y medio mayor y sin embargo la situación que entonces vivía es la misma en la que me encuentro ahora y que ha sido más habitual que la contraria en el computo global de mi vida. Por diversas razones,justas o injustas para conmigo mismo, pero así es.
Pero, volvería a errar, y hoy, no sé muy bien a santo de qué, me apetece ser objetivo, me apetece darme cuartelillo, me apetece hacer una valoración noble.
En este tiempo transcurrido y vivido, y por lo tanto disfrutado, ha habido de todo, pero lo ponderable es que ha sido algo más positivo que negativo, digamos que si de porcentajes hablásemos sería un 60%-40%.
Al igual que todos, he ido alternado errores (algunos inconscientes, otros no tanto) y aciertos, y la situación actual me dice que no lo he hecho tan mal, que una palmadita en la espalda de vez en cuando viene bien por el trabajo bien hecho y que nos merecemos ese afecto hacia nosotros mismos, mucho más de lo que creemos.
No he logrado ningún objetivo absoluto, y no creo que jamás lo logre, pero tampoco pienso que la vida consista en eso. Que lo realmente importante es intentarlo y que en ese esfuerzo por alcanzarlo, estará la recompensa, la mayoría de las veces sin que seamos conscientes de ello (cuanta importancia le doy a la consciencia y a su inversa….).
Lo que ahora me doy cuenta es que cada vez se me van antes de la cabeza los pensamientos del tipo “y si hubiese actuado así o asá….”, y me hace feliz, porque el intentar pensar en haber cambiado algo de lo que ya ha pasado es un intento estúpido y doloroso que hay que evitar que se prolongue por mucho tiempo en la cabeza de nadie, por temor al dolor que ese tipo de elucubraciones son capaces de causar.
Ya me como bastante la cabeza, por lo que todo lo que sea aligerar equipaje lo tomaré como un pequeño éxito.
No sé por cuanto más alargaré la dulce penitencia de la escritura en este lugar, pero que el tiempo que ello implique al menos me sirva para seguir aprendiendo.
jueves, 10 de diciembre de 2009
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