Noches húmedas grabadas a fuego entre mis sabanas,
Sutileza perceptible de unas manos sabias que
Adaptan mis contornos moldeándome hacia la perdición
De unos labios lujuriosos que me obsesionan en su ausencia.
Sabedora de mis debilidades aprendidas a lo largo de varias vidas
Mis pupilas se dilatan y mi boca intenta exhalar lapsos de respiración
Imperceptibles que interpreten placeres que jamás experimenté
Diosa de mi cuerpo que sabe someter a su voluntad.
Sentirla, tocarla, disfrutarla es el mayor de mis anhelos
no pensar en otra cosa día tras día, la droga más adictiva
disfrazada de mujer mitad demonio mitad angel que ocupa mi razón.
Ven, vuelve otra vez, porque tan solo vivo cuando me rondas.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)