Visito bares con aroma a dejadez donde se reune la fauna underground. Conozco gente. Me tomo cañas en conversaciones internacionales. La gente es la misma allá donde no existe las fronteras. Disfruto y pienso. Pienso en cuánto ha cambiado mi vida en un lapso periodo de tiempo. Estoy todavía inmerso en el cambio.
Ocupa mi tiempo mental el pensar sobre ello. Los cambios, el cambio. Plural, singular de una misma idea y percepción. Todo se agolpa en mi parietal, todo se quiere quedar para siempre. Pero la mente es selectiva y de todos estos momentos tan sólo grabaré el concepto general y alguna secuencia particular.
Lástima o alegría, porque el cerebro es sabio y aunque perder el conjunto de segundos completo resulta frustrante, él no es un almacén inagotable y sabe que debe archivar lo imprescindible para seguir guardando momentos y más momentos que tendrán lugar en mi vida.
Sabe más que yo sobre lo que me espera, porque ahora mismo tan sólo soy consciente del corto plazo, del que haré en diez minutos o como máximo, en tres horas.
Sin quererlo, sin pretenderlo, me descubro paladeando el presente. Algo que siempre deseé aprender a hacer. Aprovecharé mientras dure tal efecto.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
enjoy it!!!
Quizá ahora cuando se supone que está en el apogeo de la vida y piensa… joder nunca voy a estar mejor y resulta que coincide con uno de los peores momentos y se plantea seriamente si algún día va a conseguir lo que necesita. No por el hecho de no tener a nadie con quien compartir su vida ni por que no le vayan a esperar nuevos horizontes llenos de obstáculos que necesite superar. El problema viene cuando uno duda de si mismo, se mira al espejo y no se reconoce en su reflejo y en ese instante solo le vienen a la cabeza recuerdos de días en los que se creía capaz de cualquier cosa, de superarlo todo, de tener fuerza y hambre, muchísima hambre para enfrentarse a todo y todos. Ahora tiene que luchar por lo que quiere, cosa a la que últimamente no está acostumbrado como tampoco al fracaso aunque en si lo sea nunca intentar nada, pero es necesario que lo haga si quiere llegar a sentirse bien con el mismo, primer paso de alcanzar ese objetivo que pierde el sentido cuando es logrado llamado felicidad. Todo está en el y se está dando cuenta de que todo depende únicamente de el, el resto solo están para empujar pero el es el que decide quien le empuja y más importante aun, hacía donde lo hacen. Solo intenta encontrar las sensaciones que algún día le dieron esperanza de ser el y de momento solo encuentra pequeñas pinceladas que decoran un lienzo todavía muy vacío, piensa que queda mucho por pintar pero no lo dejará hasta que el crea que lo tiene acabado, pase lo que pase…o eso espera…..
Publicar un comentario