sábado, 20 de septiembre de 2008

Mi musa, mi amiga, mi compañera

La música, mi grandísima amiga durante todos estos años, me vuelve a ayudar. Me encanta que tenga ese poder sobre mí. Mi alma recupera toda su pasión, positivismo e ilusión si toco las teclas adecuadas.

Tengo dos momentos muy cercanos relacionados con ella, importantes ambos para eliminar pensamientos insanos que intentaban acobardarme.

Hace unos días me presenté a mi último examen de la carrera (por fin! albergué mis dudas de si alguna vez llegaría). La noche anterior estaba hecho un manojo de nervios...tantas ilusiones frente a la posibilidad de una eternidad convertida en cuatro meses más. Todo mi entorno estuvo a mi lado para darme todos los consejos y la energía positiva posible. Pero había algo en mí que pesaba más, que me arrastraba hacia lugares sombríos de la imaginación. Debía salir de allí, pero, ¿cómo?. Y ahí apareció de nuevo ella.

Es la ventaja de conocerse (y lo que me queda). Necesitaba que recorriese mi cuerpo la vitalidad para enfrentarme a las últimas horas de estudio y mi cerebro se comunicó con mi corazón para regalar a mi espíritu una canción que siempre me activa en esos momentos como ninguna otra cosa.

Cogí la "Pleasure Machine" (sí, así llamo a mi mp4...¡que pasa!), me fui a la carpeta de Helloween y subí el volumen de mis cascos a tope aún a riesgo de perder todavía más audición; lo necesitaba. La canción se llama "Twilight of the Gods" (El relámpago de los Dioses). La repetí durante tres veces y armé tal escándalo que entró mi ama preguntando si estaba loco o qué...la respuesta era obvia; ¡sí!.

De nuevo me sentía capaz de todo y con ese "poder" que me otorgó volví a mis apuntes con tal convencimiento de que iba a salir todo genial, que se tradujo en un buen examen y el ansiado final de aulas.

El siguiente momento en el que siento que la música me vuelve a echar un capote es mientras escribo estas líneas.

La escuché hace tiempo en el dial más insólito de todos para encontrar una gran canción como ésta: en el Larguero (programa de deportes de la Ser) y me llevó varios meses averiguar a quién pertenecía aquella voz.

Un tarde de Septiembre, tomando algo con Sita Coca me puso su "cacharro musical" para que escuchará dos canciones nuevas que le habían encantado; ¡¡Y una de ellas era esa!!.

Se trata de un grande (por lo que he podido indagar) en todos los sentidos de la palabra:

Israel "IZ" Kamakawiwo´ole

Y la canción que ahora mismo degusto cual gourmet un plato de tres tenedores es una versión de la conocidísima "Somewhere over the Rainbow".

Hoy la he conseguido por fin y llevo todo el día escuchándola sin cesar (en serio, irán ya ¡14 o 15 veces! ....cuando me gusta algo...sigh) porque me transmite algo que hacía muchísimo tiempo que no conseguía ninguna....paz.

Me permite pensar de forma tranquila y sosegada que el futuro no es tan blanco o negro como algunos lo quieren pensar. Que las decisiones que tomemos son importantes pero no vitales, al menos no todas las que a veces pensamos que lo son. Mi futuro está por determinar, y espero a ayudarle a que elija el camino más feliz.

De momento, parece que apunta a Madrid, pero todavía no sé si lo que pienso ahora se convertirá en realidad, o acabaré en otra parte, o sin tan siquiera moverme. No lo sé, porque aún no ha pasado, y porque aceptaré lo que me suceda siempre que sea bueno, y me revelaré para cambiar lo que no me guste, porque no me gustan los conformismos.

El sentimiento que ahora me invade se resume en lo siguiente:

"Quiero hacer mis sueños realidad cueste lo que cueste pero con sabiduría y sin ansiedades que me cieguen. Así seguro que lograré hacer las cosas bien y si esto sucede, no me podré jamás reprochar nada a mi mismo. Tendré paz."

Gracias "IZ", Gracias Música...