domingo, 24 de febrero de 2008

Reflexiones mañaneras

Pues sí, hay quién piensa que a determinadas horas tan sólo se dicen incongruencias, pero no, niet, nein.

De vez en cuando surgen conversaciones interesantes mientras dos personas se zampan unas tostadas caseras, por otra parte cojonudas (que no es porque las hiciese yo....ejem).

El calentamiento global ha sido el tema escogido al azar para amenizarnos la mañana dominguera; lo feo que se está poniendo el panorama según nos amenazan nuestros comprensivos gobiernos, entretanto ellos se forran especulando con las cantidades ingentes de polución que sus cada día "más ecoinnovadoras" empresas lanzan despiadadamente a nuestra ya de por sí debilitada atmósfera.

Porque es muy bonito urgar en la herida más grande del hombre; ¡su sentimiento de culpa!

Por lo visto, si hoy se me olvida apagar el stand-by de mi tele (la lucecita roja de toda la vida), morirán 1400 especies de pájaros diferentes. O que si por inercia trasnochada, arrojo una tapita de yogurt a la basura orgánica en vez de a la bolsa correspondiente para los plásticos (que por cierto, por si la gente no lo sabe, un porcentaje enorme de plásticos no son reciclables y la única manera de hacerlos desaparecer es en incineradoras, cuyo humo, curiosamente, es más contaminante que el residuo plástico en sí...) estaré condenando a la humanidad a su absoluta desaparición.

Precioso el hacernos responsables del destino de la vida. Equiparan nuestro poder de ciudadanos a su poder gubernamental, cuando todos sabemos de sobra a estas alturas de la película lo obsoleto del término democracia ("demoskratos": demos-pueblo, kratos-gobierno).

Vergonzoso que mientras se nos exige lealtad a las normas establecidas para lograr la subsistencia, ellos comercien con el aire que respiramos, comprando los países más industrializados a los menos las parcelas de consumo de polución que estos últimos no hagan efectivas, contaminando por tanto igual o más que antes, pero eso sí con una pegatina puesta en la pechera de la chaqueta del presidente de turno (que para esto, como para todo, da igual a que partido se vote...ya se sabe...mismo perro con distinto collar) que reza "nuestro país cumple las restricciones de Kioto".

Y como siempre, estas reflexiones, que son compartidas en muchos desayunos de muchas casas de muchos países mientras se zampan unas tostadas caseras (que esas ya dudo que esten tan buenas como las mías....ejem de nuevo), se quedarán en meras reflexiones mañaneras porque si alguna facultad tiene el ser humano es la de no unirse nunca por motivos que no salgan a diario en los periódicos.

Al fin y al cabo somos títeres (algunos a sabiendas) de la máquina propagandística de los medios de opinión, bailando al sol que más calienta y cuando más interesa.

Biba el país de la pandereta y el olé, ¡QUE ESO SI QUE NOS DA DE COMER!