miércoles, 31 de diciembre de 2008

Cúanto antes

Y otro año que se acaba.

Año lleno de momentos buenos y malos, de risas y llantos, de alegrías y decepciones. Como todos.
Puedo decir que si precisamente esa riada de emociones es lo que significa vida, tengo por seguro que este año lo he vivido, a diferencia de otros que "dejé" pasar en pos de momentos mejores. Que lujo más estúpido, pero cierto que me pasó.

En el 2009 haré 30 años....30 años, ¡guau!. Hace poco me sorprendí echando la vista atrás, recordando no un momento, ni un lugar, ni siquiera una persona. Recordando un pensamiento, uno que se quedo impreso a fuego. Yo que siempre he adolecido de falta de memoria excepto para números y caras.

Situación: finales de los 90, tendría 18 o 19 tiernos añitos. Siempre viviendo a la sombra de un hermano 6 años mayor y deseando poder vivir las experiencias que él ya podía y que a mi me quedaban algo lejanas aún, concluí lo siguiente:

"La década de los 2000 será mi década, ¡me tocará a mí!"

Y, ¡coño!, estamos ya en 2009. No es que mis años se hayan pasado como minutos, ¡es que ahora me parecen segundos!. Por supuesto que he hecho miles de cosas de las cuales, algunas hice bien, otras hice mal y de las restantes salí airoso, pero aquella idea se acerca ya a su fecha de caducidad, y no me parece nada lejano el preciso instante en el que lo consideré. Asusta la velocidad de esta maquinaria de teatro, como llamaba Calderón de la Barca a la vida.

Sí, quizás estas palabras no suenen a optimismo, pero tampoco a derrota. Tan sólo que suenen a sorpresa.

Cuándo me acuerdo y hasta el suspiro en el que se me olvida, me replanteo que no vale la pena perder ni un segundo en estar mal con nadie, especialmente las personas a las que quiero. Y que he hecho daño, hago daño y volveré a hacer daño, porque somos humanos, todos nos equivocamos y encima siempre pagamos los platos rotos con las personas amadas, pero intento grabar en mi mente que la mayor compensación con la que les puedo pagar es intentar devolverles el daño cometido en el doble de amor y apoyo.

Lo siento, intentaré aprender a cambiar todo lo malo que pueda. Procuraré aprovechar todos mis minutos en hacer reír antes que hacer llorar.

No puedo pedirme un mejor propósito para aplicar desde hoy, no desde el 2009.

FELIZ AÑO A TODOS; ¡APROVECHÉMOSLO!

sábado, 20 de diciembre de 2008

El retrato de los estrágos

Hoy debería ser un día de felicidad plena....cumplo un añazo con la persona que ha quitado el polvo a mi oxidado mecanismo de bombear sangre. La amo y me alegra sentir su importante peso en mi vida.

Le he dado un rol de actriz principal y me está demostrando con creces que tiene todas las tablas necesarias para cumplir con dicho papel.

Pero hay situaciones que son insostenibles y que con el paso del tiempo no hacen si no agravarse. No sé y no puedo extrapolarme de lo que me rodea y sobre todo cuando lo que me rodea son ellos.

Una vez más, ¿cuantas ya?. Disgustos, penas, gritos y tristeza. Replanteamiento de situaciones que nunca fueron posibles y pasos que cuesta imaginar por qué, cuándo y cómo se dieron. El tiempo y las situaciones personales han desembocado en un caudal incontenible de falta de respeto. Ni siquiera queda ya lo muchas veces demandado. Ojalá ese caudal tornase en riachuelo o bien desbordase finalmente, ya me da igual.

Otra y otra y otra y otra....Impotencia, desasosiego, rabia, dolor. Que duro es, que difícil. La condena no ha sido benévola con ninguno de los dos, pero siempre hay alguien que pierde más, y siempre es el mismo.

¿Qué puedo hacer?, muchas veces ya ni me lo planteo. Cansancio y hartazgo de una historia de dos que debió tocar a su fin hace mucho, porque hasta en las mejores películas, libros y todo aquello que tenga un principio y un final, si uno se ofusca en alargar los términos del contrato, si pretende estirar la goma que no da más de sí, el desenlace obtenido dista mucho del que hubiese sido ideal.

Sólo cuando salgo me olvido, y a veces tampoco lo consigo.