lunes, 26 de noviembre de 2007

Invencible defeated Knight

Sentía sus piernas flaquear bajo su vieja armadura oxidada. El pelo blanquecino comenzaba a adornar los costados de su cabellera y sus ojeras, cada vez más acentuadas, eran el fiel reflejo de la expresión de un abatimiento agolpado por los años perdidos. Esa vieja armadura pesaba demasiado...

La vuelta del campo de batalla se tornaba ahora en miseria tras lustros de victorias inservibles. Su época dorada había pasado como un puñado de arena que se escurre entre las manos...unas manos cada vez más asperas y cansadas...como su alma.

Aquel estímulo que en años anteriores le llamaba cual canto de sirena al fragor de la batalla, yacía en alguna remota parte dentro de él. Y no sabía, no quería, llegar.

Lo que antes eran odas y alabanzas para su endeble ego se transformaron en palos sobre sus costillas. En horribles pesadillas que atormentaban su mente cada noche. Y cada vez le costaba más dormir...

Victoria tras victoria, derrota tras derrota tan sólo una imagen se dibujaba en su cabeza; el poderoso vacío de quién consigue conquistas sin valor y pierde guerras vitales.

Y aunque todavía conservaba su gran fuerza, las dudas sobre cuando le abandonaría acechaban a diario... cuantas derrotas más podría soportar. Cuantas veces pensó en el fin como remedio. En que en el campo de batalla llegase un digno adversario que tiñera la tierra con su sangre de un golpe certero para poder así descansar para siempre, para lograr esa paz que tanto ansiaba.

Derrotado una vez más volvía a su vetusta morada, convencido a pesar del tiempo y de su cansancio que algún día recobraría su espíritu para lograr al fin la gran victoria de su vida. Se lo merecía tras años de intensas luchas y dolorosas cicatrices.