lunes, 24 de diciembre de 2007

ZORIONAK ETA URTE BERRION DENORI

A riesgo de quedar de gilipollas melancólico, quisiera romper una lanza en favor de intentar recuperar lo que una vez significaron estos días para todos nosotros.

Sé que ya no son aquellos momentos dibujados en blanco y negro en nuestra imaginación en los cuales todo eran sonrisas y alegría alrededor de una buena mesa. Tiempos en los que no faltaba nadie que quisiéramos y en los que creíamos que realmente cualquier cosa podía suceder porque quizás todavía no habíamos perdido nuestra fe en la magia.

Ahora son días más o menos grises para la mayoría, y que tan sólo se desea que el reloj corra como alma que lleva el diablo para volver cuánto antes a nuestra amada "rutina", esa en la cual "sólo" pensamos en lo de siempre y que ya no nos hace daño porque la aceptamos como algo que forma parte de la vida.

Pero aunque se que es difícil porque siempre es mas fácil sentirse desgraciado que dichoso, joder, podemos hacer algo para cambiarlo.

Hasta el culo ya, de tener que entrecerrar mis ojos para intentar ver a lo lejos todo lo bueno que me rodea, teniéndolo tan cerca como lo tengo. Y como yo, cada uno de nosotros, en mayor o menor medida. No tengo más que nadie, quizás al contrario en muchas cosas, pero me niego a que estas vuelvan a ser una navidades grises....prefiero que sean como la película; blancas. Y eso, depende de lo que seamos capaces de hacer para remediarlo.

En mi caso, mi referencia (como en tantas cosas) es mi ama y su actitud. Lo dura que es su vida, lo difícil que se la hacemos a veces aquellos a los que tanto quiere, y sin embargo lleva todo el día
haciendo los preparativos, arreglándose para estar todavía más estupenda de lo que esta a sus 66 bien llevados añetes y organizándolo todo (una vez más) para que nada nos falte. Que gran mujer de la que tanto aprender y a la que le debo tanto.

Su receta secreta la encuentro en dos o tres cucharadas de valentía, kilo y medio de ese corazón que a veces nos olvidamos que existe, un par de onzas de orgullo para luchar contra ese "oscuro" lado de nuestra personalidad que nos llama, y una gran pizca de ilusión.

Puede que el "plato" no salga a la perfección, pero seguro que será increíblemente apetecible. Muchísimo más que esa "sopa boba" que comemos todos los días, cocinada con nuestros problemas.

Por una vez, por unos días, engañemonos. Nos lo merecemos.

Así pues, levanto mi copa por estas fiestas que se avecinan y en las que os deseo lo mejor para vosotros y vuestras familias. Y por supuesto, yo por mi parte, brindo por teneros en mi vida.

1 comentario:

Desastrosa dijo...

Sí, es muy ñoño, aunque en parte necesario. Está bien que trates de verlo así aque amargad@s con estas fechas ya somos demasiados, y un poco de voluntad, aunque sea acompañada de vinorro no está mal ;)