viernes, 30 de noviembre de 2007

Tránsito mortal

Manto de bruma que convierte en vagabundo
a todo el que lo atraviesa.

Brújula alguna señala el norte en el mar de la calma.
Desesperación, incredulidad. Lugar de ninguna parte.

Gotas de silencio humedecen mis oídos.
Los gritos inaudibles sirven de eco a las sombras que
se burlan de mí.

Crepúsculo interminable que me deja al desamparo
de los dioses que nunca adoré. Desprotegido.

Pasar 1000 veces por el mismo punto hasta conseguir
rodearme. Mis ojos me confunden. Mis pasos se equivocan.

Perdido, aturdido y desconocido empiezo de
nuevo el camino hacia latitudes que no aparecen
en los mapas.

El olor a cálida piel marcará el horizonte.
Aguarda la tempestad, que permitirá ver el sol
despues de las nubes.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Invencible defeated Knight

Sentía sus piernas flaquear bajo su vieja armadura oxidada. El pelo blanquecino comenzaba a adornar los costados de su cabellera y sus ojeras, cada vez más acentuadas, eran el fiel reflejo de la expresión de un abatimiento agolpado por los años perdidos. Esa vieja armadura pesaba demasiado...

La vuelta del campo de batalla se tornaba ahora en miseria tras lustros de victorias inservibles. Su época dorada había pasado como un puñado de arena que se escurre entre las manos...unas manos cada vez más asperas y cansadas...como su alma.

Aquel estímulo que en años anteriores le llamaba cual canto de sirena al fragor de la batalla, yacía en alguna remota parte dentro de él. Y no sabía, no quería, llegar.

Lo que antes eran odas y alabanzas para su endeble ego se transformaron en palos sobre sus costillas. En horribles pesadillas que atormentaban su mente cada noche. Y cada vez le costaba más dormir...

Victoria tras victoria, derrota tras derrota tan sólo una imagen se dibujaba en su cabeza; el poderoso vacío de quién consigue conquistas sin valor y pierde guerras vitales.

Y aunque todavía conservaba su gran fuerza, las dudas sobre cuando le abandonaría acechaban a diario... cuantas derrotas más podría soportar. Cuantas veces pensó en el fin como remedio. En que en el campo de batalla llegase un digno adversario que tiñera la tierra con su sangre de un golpe certero para poder así descansar para siempre, para lograr esa paz que tanto ansiaba.

Derrotado una vez más volvía a su vetusta morada, convencido a pesar del tiempo y de su cansancio que algún día recobraría su espíritu para lograr al fin la gran victoria de su vida. Se lo merecía tras años de intensas luchas y dolorosas cicatrices.

viernes, 23 de noviembre de 2007

La lista

Hoy ha dicho basta. Mi cabeza llevaba demasiado tiempo acumulando pensamientos que anegaban mi cerebro impidiéndome ver las cosas con claridad.

Al fin he podido entender, aunque haya sido a través del humo originado por las llamas sofocadas bajo regueros de lágrimas. Lágrimas necesarias para expresar.

Ver y entender que hay situaciones y personas que me sobran. Que para poder conservar la poca cordura que me queda, a la que a veces me aferro, debo hacer limpieza.

Eliminaré a aquellos que me supongan una carga, un lastre.A los egoístas y caprichosos que reciben sin dar nada a cambio, a aquellos que tan sólo quieran involucrarme en sus problemas, a los otros que tanto se acuerdan de uno cuando necesitan un hombro sobre el que llorar, y a tantos y tantos otros. La lista es larga, quizás más de lo que un día pensé...

A todos ellos les dí una oportunidad, e incluso a algunos más de una. Se acabó.

Llevaré conmigo a aquellas personas que se que de verdad me necesitan y me quieren en su vida. Los necesarios. El resto...simplemente, adiós.

Nada más que decir, porque nada más hace falta. Ni siquiera agradecer saben, así que ¿porque dedicarles más palabras?.

Quiero facilidades y no complicaciones, por lo tanto, la cosa esta clara.

martes, 20 de noviembre de 2007

Ansia terrenal

El vaivén de las olas jadea sus nombres.

Música para cuerpos desnudos que se
tornan uno hasta la llegada del amanecer.

El sangre y ella piel, comparten deseo en
la isla del destierro.

Nadie jamás sabrá de la pasión, si en forma
alguna no supo darse al instinto virginal
de ser animal con animal.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Tiempo de abrigos, cafés y paseos

Me gustan el otoño y el invierno.

Me gustan porque traen consigo el frío, porque la sensación de llegar a casa es una de las cosas más placenteras cuando el tiempo hace de las suyas. Tiempo de abrigos que refugian cómo ninguna otra prenda.

Me gusta porque nadie propone apenas planes y porque eso me permite disfrutar de mi mismo a solas.

Llegar a una cafetería donde una chica guapa te sonría y te pregunte que es lo que vas a tomar. Tiempo de café y olores. Me gusta observar aunque mi condición de despistado irreversible me haga perderme cosas.

Me gusta pensar mientras disfruto de mi taza de buen café mirando por alguna ventana, de alguna cafetería de algún barrio de una ciudad única como esta, con su carácter.

Me encanta sorprenderme perdido en mis sueños de un mañana y un buen presente. Mirar cómo una bandada de aves emigra hacia ambientes más cálidos e imaginar donde irán y cuando será el momento de que les acompañe. Volar con ellos. Sentir el gélido viento en las plumas de mis alas, mientras mi mirada se pierde en el horizonte que amanece ante mi.

Tiempo de paseos interminables con mis pisadas hacia ninguna parte porque no tengo prisa. Mi momento es ese y disfruto. Respirar, hasta quedarme sin fuerzas, aire que congele mis pulmones con mis ojos puestos en los reflejos de las luces que alumbran mi vuelta al hogar.

Aislarme de todo y de todos. Soñador compulsivo, solitario extrovertido, nostálgicos de momentos aún por venir, ave atrapada en cuerpo de hombre. Soñar y volar, aunque sólo sea en mi mente, de momento. Algún día...

Me gustan el otoño y el invierno.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Atrezzo

La última vez que la poco o nada tuvo que ver con la primera.

Carecía de sentido mi presencia junto a ella. Podía haber estado en mi lugar una cabina de teléfono que el efecto hubiese sido el mismo. Sus miradas me hacían invisible. Frío y distancia.

Mis esfuerzos por ser uno con ella sólo habían durado hasta las primeras luces del alba. Después, el hechizo se desvaneció y con él mi sueño de algo distinto. Volvió a sumergirse en su reino de sombras en el que yo tan sólo era una cifra más....13.

Maldición. El querer ser alguien y tan sólo ser algo. Dos opciones en el horizonte; intentar ganar el rango de alguien o aceptar siempre ser algo.

La elección, después de mucho meditar, la tomé aquella mañana. Asumí mi rol de objeto inanimado hasta que la magia me devuelva forma humana para unos ojos que sepan verme.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Vestigios de plenitud

Alzé la vista y allí estaba ella.

Llevaba más de un año sin verla y fue bonito volver a contemplar esa hermosa figura que un día dormía a mi lado y compartía mis sueños. Estaba igual que entonces. Ningún estrago del paso del tiempo. Igual de bella que siempre.

El que notó quizás con añorancia ese tránsito temporal fui yo al descubrir que mi corazón no se inmuto al verla. Comprendí que como bien dice esa conocida frase, el tiempo lo cura todo. Y en el fondo me sentí triste porque ya no bombeaba más de lo habitual mi músculo dichoso. ¿Curioso verdad?...

Lástima que me quede una espina clavada, que espero que salga con el paso de los otoños. El poder hablar con ella. Trágico final para lo que ha sido "mi experiencia más vital".

Creo que se podría definir en una sola palabra todo aquello que le diría...¡gracias!. Por enseñarme a amar y por hacerme añorar ser amado.

Me alegro de haberte vuelto a ver porque me has hecho recordar mi rumbo.

Porque siempre seré un "golfo profundo" (gracias Claudine por mi definición, ;D) y porque por muchas más noches que pase con gente que no me aporta nada más allá del calor corporal, por muy bonita que sea, no me voy a sentir pleno.

A veces mirar atrás es positivo...